Anabel Medina Garrigues repasa en esta entrevista su experiencia como entrenadora durante esta temporada de Jelena Ostapenko y su nuevo rol como capitana del equipo español de Copa Federación.
WTA Staff
November 2, 2017

El próximo lunes 6 de noviembre Anabel Medina recibirá un Premio por su trayectoria deportiva. Los VI Premios Ciudad de la Raqueta reconocerán una prolífica carrera de dos décadas en el circuito WTA en la que ha conseguido más de 50 títulos entre singles y dobles. Entre ellos se encuentran dos Roland Garros en la modalidad de dobles y la medalla olímpica de Beijing 2008.

En 2017 Anabel Medina fue una de las revelaciones del año cuando se convirtió en la entrenadora de Jelena Ostapenko, con la que consiguió el título de Roland Garros y a la que ayudó a alcanzar el séptimo puesto del ranking WTA. Medina afrontará en 2018 nuevos retos como capitana del equipo español de FedCup y antes de recibir el Premio de la Ciudad de la Raqueta se sincera en esta entrevista previa a la gala. 

El próximo 6 de noviembre, recibe el Premio Ciudad de la Raqueta en reconocimiento a su trayectoria deportiva. ¿Qué supone este reconocimiento para ti?
Recibir un reconocimiento así es muy especial. ¡Y más viendo los nombres de los premiados en años pasados! A veces los jugadores nos pasamos la vida entrenando y jugando y no valoramos nosotros mismos lo que hacemos. Por eso, cuando viene alguien y quiere reconocerte ese trabajo es tan muy bonito y te emocionas. En este caso el Premio es aún más importante viendo las personas que forman el Jurado y que detrás está el nombre de María de Villota, un ejemplo para todas las mujeres y deportistas. En la Ciudad de la Raqueta siempre he percibido una gran pasión por el tenis y solo puedo dar las gracias por haber reconocido mi carrera profesional.    

De todo lo que has conseguido en el tenis, ¿con qué te quedas?
De mis comienzos me quedo sin duda con el Máster Nacional que gané en 2001, ya que para lograr el título tuve que derrotar a Arantxa y a Conchita en el mismo torneo. Eso supuso un impulso grande  y fue un momento muy especial. Del resto de mi carrera he tenido muchos momentos emotivos, pero destaco por encima de todo está la medalla olímpica de Beijing y luego los dos títulos de Roland Garros con Vivi. Creo no olvidaré ninguno de los 11 títulos WTA en singles, pero tampoco ninguno de los 25 en dobles. Todos han sido importantes. 

Has estado casi dos décadas de profesional como jugadora WTA, ¿Cuáles son las claves para estar tanto tiempo al máximo nivel?
La ilusión es la clave de todo. Luego hay que trabajar muy duro y tener objetivos realistas y a la vez ambiciosos. Pero es fundamental no perder nunca la ilusión. En mi caso el tenis ha sido siempre mi pasión y puedo estar orgullosa de haber mantenido la ilusión en todo momento, incluso en momentos bajos.

¿Qué consejos darías a un jugador /ra que comience en el tenis para estar tantos años en un mundo tan exigente como es el tenis profesional?
Que nunca pierda la ilusión y que trabaje muy duro aunque no lleguen los resultados a corto plazo. También es fundamental rodearse de un buen equipo y de personas que sepan aconsejarte y guiarte bien para cumplir objetivos realistas. Sé que no descubro la pólvora con estos consejos, pero por experiencia puedo decir que son una base importante para triunfar. Y luego, no volverse loco. Hay jugadores que a lo mejor tienen la capacidad y el talento para ser el 80 o el 100 del mundo y hay jugadores que pueden ser el 10 o el 1.  Lo importante es dar el máximo para llegar a cumplir esos objetivos. Si puedes ser el 100, no hay que conformarse con ser el 120. 

A lo largo de tu carrera has sufrido lesiones importantes, ¿cuál es el motor que te impulsa a seguir en una pista después de un contratiempo de este calibre habiendo conseguido tantos objetivos?
Yo quería jugar al tenis por encima de todo y siempre he tenido clarísimo que no quería que una lesión frenase mis sueños. Por eso siempre he conseguido levantarme y volver más fuerte. Aún sigo peleando con mi última lesión de hombro, que fue la que me hizo parar las los JJOO de Río, pero sigo trabajando para recuperarme del todo. 

"Ser entrenadora me ha salido natural y creo que ha sido gracias a todo lo que he aprendido de Gonzalo López"
Anabel Medina

Tu labor ‘fuera de las pistas’, está siendo muy importante. Coach de Ostapenko en 2017, Directora de un torneo y ahora capitana del equipo español de Copa Federación. ¿Cómo es la transición de jugadora a desempeñar responsabilidades tan importantes y tan diferentes entre sí?
En mi caso esta transición ha sido muy rápida y algo atípica, ¡no he tenido tiempo ni para retirarme del tenis como jugadora WTA! Ser entrenadora me ha salido natural y creo que ha sido gracias a todo lo que he aprendido de Gonzalo López, mi entrenador de toda la vida al que siempre estaré eternamente agradecido por lo que me ha enseñado en el tenis y por los valores que me ha inculcado como persona. Con el tema del torneo la verdad es que no me ha costado adaptarme, ya que en el Club de Tenis Valencia hay un gran equipo que me ayuda a sacar adelante el BBVA Open Ciudad de Valencia. Es verdad que ser Directora de un torneo te exige cosas a las que no estaba acostumbrada (reuniones con patrocinadores, actos, etc.) pero creo que me he adaptado bien. 

¿Cuáles fueron los momentos clave de la victoria de Jelena Ostapenko en Paris? ¿Cuándo te diste cuenta que lo imposible podía ser posible?
Fue un torneo muy emocionante, la verdad. Cada triunfo era como ganar una final. Aunque nadie se esperaba lo que hizo Aljona, cuando se metió en las semis me di cuenta de que podía ganar. La victoria ante Halep con esa gran remontada ha sido uno de los momentos más felices de los últimos años. Guardaré siempre con mucho cariño el trofeo que me dio Roland Garros por haber sido la entrenadora de la campeona. 

Afrontas nuevos retos como capitana de Copa Federación y tienes una visión muy amplia de todo el arco del tenis femenino en España, ¿qué retos te marcas en un puesto en el que se exigen resultados en momentos muy puntuales del año?
El objetivo a corto plazo es ganar en Italia en febrero y luego luchar por ascender al Grupo Mundial en Abril. Lógicamente el objetico de un país como España tiene que ser el de ganar el título, pero vamos a ir pasito a pasito. Primero ascender y luego soñar. 

¿Cuál va a ser tu filosofía de trabajo en la capitanía?
Querría que el equipo fuera una piña y conseguir una unión grande en el equipo . Me encantaría conseguir que a todas las jugadoras les haga ilusión representar a su país en la FedCup. Es una competición preciosa y estoy convencida de que todas querrían soñar con ganar el título. Lo digo por experiencia, ya que perdí una final de la FedCup y voy a terminar mi carrera con la espinita de no haber conseguido ese título. Ojalá lo pueda conseguir compo capitana. 

¿Piensas que en el tenis femenino español hay materia prima suficiente para garantizar un buen nivel de tenis durante los próximos años?
Por supuesto. España tiene jugadoras impresionantes para garantizar un gran presente. Pero creo sinceramente que hay un futuro muy esperanzador. Estos días estoy en el Campeonato de España por equipos en el Barcino y veo que tenemos un talento tremendo empujando por detrás. Además de los nombres de Paula Badosa, Olga Sáez o Georgina que tienen un ránking similar, hay jugadoras como Cristina Bucsa, Aliona Bolsova o Irene Burillo que tienen mucho talento. También he podido ver en algún torneo a las jugadoras del CAR (Eva Guerrero y Paula Arias) y creo que en 2018 pueden dar un salto importante al igual que algunas más jóvenes como Guio Marystany o Marina Bassols que ya están consiguiendo buenos resultados. ¡Hay mucho futuro!

Siempre has dicho que a España no se la puede decir No. ¿Te ha hecho especial ilusión asumir el proyecto de capitana de Fed Cup?
La palabra ilusión se queda corta. Es verdad que tenía entre manos un proyecto ambicioso como el de Ostapenko, pero en cuanto me ofrecieron la posibilidad d la Capitanía ni lo dudé. Es cumplir un sueño. Pero ahora quiero seguir soñando más para estar a la altura y cumplir los objetivos.