La ex No. 1 del mundo Arantxa Sánchez Vicario da una visión de la final que jugará su compatriota en el All England Club frente a Venus Williams
WTA Staff

LONDRES, Gran Bretaña - Zapatillas bien atadas, raquetero al hombro y la frente aún empapada en sudor. Arantxa Sánchez Vicario sale con una toalla que rodea su cuello de la Pista 5 de Aorangi Park, donde prepara junto a Selima Sfar el torneo de leyendas que se disputa paralelo a Wimbledon en el All England Club durante estos días. La española, ex número uno del mundo y cuatro veces campeona de Grand Slam, es una de las voces autorizadas para repasar antes de la final las opciones de su compatriota, Garbiñe Muguruza, para convertirse en la segunda jugadora de su país en conquistar la bandeja de plata en la Centre Court.

“Para jugar bien en hierba hay que tener mucha paciencia, jugar cada punto porque todo va mucho más rápido de lo habitual”, confiesa sonriendo tras abandonar su entrenamiento. “Pero lo más importante, quizás, es estar positiva en cada momento, pase lo que pase. Decidir lo que vas a hacer, con actitud positiva, e intentar ser más agresiva antes que tu contraria”, continúa señalando como claves para desenvolverse bien sobre el césped londinense que acaba de pisar.

Y una de las jugadoras que está reuniendo todas esas condiciones durante esta edición de Wimbledon es Garbiñe Muguruza. Después de superar a Magdalena Rybarikova en semifinales por 6-1, 6-1 en apenas 64 minutos, se clasificó por segunda vez en su carrera para disputar la batalla por el título en SW19. “Ella ya ha jugado una final aquí. Sin duda, su juego se adapta muy bien a este tipo de superficies porque saca muy bien, tiene un juego bastante plano y en este ha ido de menos a más”, señala.

En ese camino progresivo hacia la cima ha ido dejando víctimas del nivel de la No. 1 del mundo y finalista en 2016, Angelique Kerber, o la No. 8, Svetlana Kuznetsova. “Lo más difícil son los tres primeros partidos y ella los superó. Luego hizo un gran partido contra Kerber que le dio muchísima confianza. Y contra Kuznetsova hizo otro grandísimo partido. Está con confianza, pensando partido a partido”, radiografía la catalana. Y ante Rybarikova, que llegaba a semifinales de un Grand Slam por primera vez, no tuvo compasión.

“En los Grand Slam siempre hay alguna sorpresa, como ejemplo podría poner a Ostapenko en Roland Garros. Siempre hay una jugadora que fuera de las quinielas marca la diferencia. En este caso, Rybarikova venía de jugar torneos ITF y alcanzó unas semifinales de Grand Slam. Quizás ganar a Karolina Pliskova [segunda ronda] le dio confianza para seguir, su juego fue mejorando y llegó hasta aquí”, analiza sobre la eslovaca.

Borrado de un plumazo el cuento de la Cenicienta, la española quiere seguir escribiendo su propia historia, la que en 2015 le arrebataron el final feliz. Y la oportunidad es única, a pesar de que al otro lado de la red se mida a una de las grandes dominadoras en Wimbledon de este siglo. “Todas las jugadoras sabían que estaban ante una gran oportunidad y que el cuadro estaba muy abierto por la ausencia de Serena. Garbiñe es una de las claras candidatas al título. Le va bien la superficie, tiene experiencia porque ha estado en una final aquí, está cada vez más madura, su juego es más completo y por supuesto que tiene muchas opciones de ganar aquí. Me haría mucha ilusión”, cierra Sánchez Vicario.

"Garbiñe es clara candidata al título. Le va bien la superficie y tiene experiencia"

Esa rival que se situará en el otro lado de la pista es la cinco veces campeona, Venus Williams, que a sus 37 años mantiene intacta su ambición y condiciones para competir por los grandes títulos. “La veteranía es un grado. Venus ha ganado aquí cinco veces y, a su edad, está jugando mejor que nunca. Es una jugadora peligrosa, con su juego agresivo, sus saques, sus golpes y, además, es una gran competidora. Tampoco tiene nada que perder”, apunta sobre la estadounidense, que encara su novena final en Wimbledon.

A pesar de que a Arantxa se le resistió la corona sobre el césped inglés, dejó el mayor legado del tenis español. Y si hay una jugadora con potencial suficiente para tomar el testigo de Sánchez Vicario, esa es precisamente Muguruza. “Ella tiene un equipo buenísimo que seguro que le dará muy buenos consejos, pero de cara a la final le diría que sea positiva, que trate de hacer su juego y que sea agresiva. Con confianza, que mande y lleve el control del partido. Ojalá que pueda conseguirlo”, desea antes de que Garbiñe luche por escribir un nuevo capítulo de oro en su historia y la del tenis español.