La española valora su victoria ante la No. 1 del mundo, Angelique Kerber, antes de enfrentarse en cuartos de final de Wimbledon a Svetlana Kuznetsova.
WTA Staff

LONDRES, Gran Bretaña - Hay victorias que definen dinámicas y permiten llenar la mochila de confianza. Una de ellas es la que firmó Garbiñe Muguruza este lunes frente a la número uno del mundo, Angelique Kerber, en la cuarta ronda de Wimbledon. “Creo que es un victoria importante”, señala la española. “Es un buen test para mí. No importa tanto que sea la número uno o no, sino haber jugado bien, haber sido valiente y haber ganado”.

La cabeza de serie No. 14, que ya fue finalista en la edición de 2015, se siente cada vez más cómoda sobre la hierba del All England Club y por segunda vez en su carrera se ha clasificado entre las ocho mejores. “Fue un buen partido. Con ella todos son difíciles, he intentado dar lo mejor de mí y ha sido una gran batalla”, continua explicando sobre el triunfo ante Kerber, el quinto en su cara a cara en ocho partidos.

Los síntomas son cada vez más evidente y la pregunta es inevitable: ¿Garbiñe vuelve a ser Garbiñe? La protagonista toma la palabra. “La gente tiene muchas expectativas conmigo”, bromea la española. “Me gusta que tengan tantas expectativas, supongo que es porque creen en mí, me ven gran potencial y talento”, advierte sobre quienes ven en su raqueta una de las candidatas a levantar la corona en SW19 el próximo sábado.

"No importa tanto que sea la número uno, sino haber jugado bien, haber sido valiente y haber ganado”

En dos horas y 20 minutos, Muguruza acumuló un total de 55 golpes ganadores y 50 errores no forzados en una propuesta que no esconde su carácter ofensivo. Siempre con la intención de llevar la iniciativa, mandar en el punto y buscar hacer daño con cada tiro. “Ella comete muy pocos fallos, hace que las rivales tomen más riesgo y fallen antes”, apuntó. “Admito que tengo un juego de más riesgo y contaba con cometer fallos”, asumió sobre un balance con una estadística de no forzados superior a la alemana (27-12).

Después de un camino sin sobresaltos hasta la segunda semana de Wimbledon, sin ceder sets, por primera vez en el torneo la No. 15 del mundo tuvo que remontar un marcador adverso. “Ahora intento quitar muchas cosas que antes me llenaban la cabeza y me hacían ver todo menos claro. Y poner mi energía en lo que realmente tengo que hacer”, indica sobre el proceso de madurez que experimenta en los últimos tiempos.

“Salgo de la pista contenta, pero ya estoy pensando en el partido de mañana”, asegura. Y en ese partido ya le espera Svetlana Kuznetsova, una jugadora a la que ha dominado en tres de las cuatro ocasiones en las que se han enfrentado. Nunca antes en hierba. Garbiñe quiere pasar página lo antes posible y seguir dando pasos firmes en Wimbledon.