La única jugadora que no luce la etiqueta de cabeza de serie se presenta en Wimbledon en sus primeras semifinales en un Grand Slam
WTA Staff

La historia de la Cenicienta tiene protagonista con nombre propio en esta edición de Wimbledon. Es el caso de Magdalena Rybarikova que, después de superar a la favorita No. 24 Coco Vandeweghe en cuartos de final por 6-3, 6-3 en una hora y 14 minutos, se clasificó para las primeras semifinales de Grand Slam en su carrera, a sus 28 años.

Hasta este martes la mejor marca de la eslovaca en el All England Club se remontaba hasta 2015, cuando fue capaz de avanzar hasta la tercera ronda. En el resto de sus anteriores ocho participaciones desde que debutó en 2008, siempre tropezó contra la barrera de la primera ronda, despidiéndose de la hierba londinense sin ganar un solo partido de cuadro final.

Este curso el guion es diferente. Rybarikova fue construyendo su propio sueño, cuando en la segunda ronda sorprendió a Karolina Pliskova, jugadora que el próximo lunes saldrá como No. 1 del mundo. Sus víctimas se fueron sucediendo: Monica Niculescu, Pliskova, Lesia Tsurenko, Petra Martic y, por último, Vandeweghe. Todas forman parte de una nómina de victorias jamás contadas de manera consecutiva por Rybarikova en un mismo Grand Slam.

Ante la estadounidense culminó otra actuación impecable con un 78% de puntos con el primer servicio y 4 de 8 oportunidades de break convertidas, en un partido que empezó en la Pista 1 y la lluvia obligó a su suspensión. En la reanudación, con 6-3, 2-2 en el marcador, el juego se desplazó hasta la Centre Court, donde la de Piestany encadenó un parcial de 4-1 para sellar un nuevo triunfo sobre el verde británico.

Rybarikova tendrá que medirse ahora en semifinales a la finalista en 2015, Garbiñe Muguruza. Presentan un cara a cara igualado con dos victorias para cada lado, aunque el único antecedente sobre hierba en Birmingham 2015 se lo adjudicó la eslovaca. Este jueves tendrá la oportunidad de firmar otro capítulo de su apasionante historia.